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sábado, 19 de noviembre de 2011

CHILE - CAP 8/8: Parque Nacional Lauca

Parque Nacional Lauca, Chile - sábado, 19 de noviembre de 2011

Si este capítulo tendría un subtítulo, sin dudas sería: "haz lo que yo digo, no lo que yo hago".

Uno de los lugares que tenía planeado visitar en mi paso por Arica, era el Parque Nacional Lauca, al oeste de esta región, casi sobre el borde limítrofe con Bolivia.  En las fotos que uno puede ver en internet se aprecia el Lago Chungara, que rodeado de volcanes con picos nevados, se espeja en el altiplano a los pies del cielo.  Un lugar sumamente importante entre los pobladores prehispánicos, una ruta caravanera, un paisaje sagrado, todo eso conformaba la promesa que uno esperaba descubrir al internarse en esta región.  Sin embargo, las cosas no sucedieron tal como esperaba.  En cuanto excursión, fue la peor experiencia de mi vida.

Habíamos averiguado si existía la posibilidad de hacer el trayecto desde Arica hasta el Parque Lauca en taxi pero nos dijeron que no, que no era recomendable hacerlo en taxi porque era necesario contar con un tubo de oxígeno y personal idóneo ya que el lugar era muy alto y uno se podía descomponer con facilidad, así que nos recomendaron directamente contratar una excursión donde supuestamente estas cosas estaban previstas y así lo hicimos.

Eramos nueve personas las que salimos en grupo compartiendo la misma trafic en la misma excursión, el sábado por la mañana temprano.  En principio la ruta es tranquila y asfaltada.  El camino va en continuo ascenso y uno empieza a sentir lentamente los efectos de la altura.  En lo personal, habiendo hecho trekking de montaña en varias ocasiones, creí que esto hacía de credencial y me habilitaba a hacer este tipo de recorrido sin adaptación previa.  Más tarde descubriría que me equivoqué.

Siempre lo digo y está escrito en mi Diario de Viajes, cuando uno tiene que hacer esfuerzos en altitudes diferentes a las que uno habita normalmente, es necesario hacer una adaptación previa de varios días en zonas intermedias.  A mayor altitud, el cuerpo debe arreglárselas para funcionar con menor cantidad de oxígeno.  Con una adaptación previa, esto se compensa con una adaptación ontogénica, aumentando la cantidad de glóbulos rojos.  

Pero el Parque Lauca está un promedio de 4500 metros sobre el nivel del mar y nosotros estábamos ascendiendo este desnivel en un sólo día.  El primer indicio de que algo no anda bien es un fuerte dolor de cabeza y la sensación de que el cerebro está por explotar en su dilatación.  A esta altura de los acontecimientos, descubrimos que el chofer y guía de la excursión no había llevado tubo de oxígeno.

Para empeorar las cosas, el camino que se utiliza para llegar hasta el Parque Lauca es la ruta internacional Arica-La Paz, la cual utiliza Bolivia como única conexión con el Océano Pacífico y su puerto.  Así es que el camino está transitado principalmente por camiones que llevan y traen mercadería entre el puerto de Arica y la ciudad de La Paz. 

En algún punto de la ruta, el asfalto se termina y se transforma en camino de ripio, sinuoso, de montaña y de altura.  La falta de oxígenos provoca sueño y náuseas.  Nos entregan una bolsita a cada uno y varios de mis compañeros comienzan a vomitar... yo prefiero conservarme estable sin hacer esfuerzos, elijo conservar mi vida por sobre la excusión y elijo dormir.   


Pero para empeorar aún más las cosas, al movimiento del vehículo convertido en una coctelera gracias a las sacudidas del ripio y de las curvas, hubo que sumarle que en un determinado momento, el tránsito se transformó en una caravana de camiones detenidos.  El guía nos explicó que esto era "normal" y que el estar ahí, en esa situación, esperando avanzar, podría llevarnos tranquilamente dos horas.  


No sé si se entiende lo que estoy diciendo: éramos nueve personas de las cuales cinco estábamos descompuestas y las otras cuatro habían caído en sueño profundo.  Estábamos en una ruta comercial cargada de camiones detenidos, cuyos motores se ahogaban y lanzaban sobre nosotros tóxicas nubes de humo negro.  Estábamos arriba de los 3000 metros sobre el nivel del mar en una coctelera metálica al sol, descompuestos, sin tubo de oxígeno y haciendo una cola, esperando nuestro turno para poder avanzar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Por suerte, en algún momento, comenzó a llover y a caer un pequeño granizo que cubrió no sólo el suelo sino los lomos de las llamas que descansaban al costado de la ruta.  El aire se refrescó y de pronto el frío nos invadió.  Llegamos a la Laguna Chungara, pero llovía, el frío era intenso, dar cada paso significaba un tremendo esfuerzo para el cuerpo, me temblaban las piernas y nuevamente prioricé mi vida por sobre la excursión y me volví al vehículo a dormir para mantenerme en un estado de homeostasis.

Horas más tarde terminamos en el hospital de la ciudad de Putre donde nos suministraron atención médica de urgencia y oxígeno.  En este lugar quisieron cobrarnos $5000 a cada uno por el suministro de oxígeno, deuda que delegamos en el operador turístico.

Habíamos salido desde Arica a las 9am.  Se estimaba estar sólo media hora a orillas del Lago Chungara, lo cual, debido a nuestro estado, fue mucho menos.  Regresamos a la ciudad de Arica a las 21hs.  El resto del tiempo lo pasamos descompuestos en la bendita ruta.  Una excursión es para disfrutar pero esto fue un calvario.

Mi queja entonces es la siguiente:

•    Es una locura y una imprudencia por parte del operador  turístico haber salido a semejante excursión sin un tubo de oxígeno en el vehículo.  
•    Mucho peor que eso es que se permita hacer esta ruta sin controles sobre el traslado en cabina del equipo médico mínimo necesario.  De la misma manera que se controla la posesión de matafuegos para sofocar posibles incendios en un vehículo, debería verificarse en esta ruta el traslado obligatorio de tubos de oxígeno a fin de minimizar las situaciones de riesgo sobre vidas humanas.
•    No debería estar permitido hacer esta excursión en un solo día, menos para quienes suelen vivir a nivel del mar, se necesitan varios días para que el cuerpo pueda adaptarse a la diferencia de altura.
•    Es una locura que se deje a los turistas descompuestos en espera, en medio de una caravana de camiones, deberían implementarse horarios diferenciales que permitan transitar por separado vehículos turísticos y vehículos comerciales.
•    Al margen de todo esto, vale mencionar además el impacto ambiental de los gases de estos vehículos cuyos motores se ahogan también por la falta de oxígeno, liberando humo tóxico y negro, sobre el ecosistema del parque.-



* * * * * *
POST SCRIPTUM: en los días siguientes a esta publicación, personal del Servicio Nacional Turístico de Chile, SERNATUR Arica y Parinacota, se contactó conmigo y me envió la siguiente respuesta:

“Junto con saludarle y atención a su reclamo, agradecemos que nos haya hecho llegar sus comentarios con respecto a la atención entregada por la agencia Globo Tour, que no cuenta con el Sello de Calidad Turística de éste Servicio (NCh3067. Of2007).

En relación a las condiciones de la ruta CH 11.  Efectivamente,  ésta se encuentra en reparación, que forma parte del proyecto de mejoramiento de la carpeta asfáltica, la que se ve afectada por la gran cantidad de vehículos pesados que circulan diariamente por esa zona, lo que provoca un tiempo de espera mucho mas prolongado de lo normal, generando la molestia de quienes deben esperar el turno para seguir avanzando en la ruta.

Nuestra institución, no cuenta con el rol fiscalizador, pero haremos llegar su reclamo a esta empresa para que nos entreguen sus descargos y sugerirle el uso permanente de los implementos de primeros auxilios.”



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jueves, 17 de noviembre de 2011

CHILE - CAP 7/8: Arica y sus playas


Creo que una de las cosas que más disfruté de esta ciudad fue la posibilidad de moverme de un lado al otro simplemente a pie.

Caminando completamente sola por la costanera en sentido sur a las 8:30 de la mañana, podía disfrutar de un paraíso que era absolutamente mío: el aroma del Océano Pacífico, el sonido de las aves, la pureza del aire, los vaivenes de las olas y los rayos de sol apenas asomando detrás de la Cordillera de la Costa.  No podía más que sentirme privilegiada de vivir con esa intensidad cada amanecer, y a la vez, no podía dejar de sentirme pequeña en medio de esa inmensidad. 

Si bien Arica mira hacia el mar, la costa frontal está tapada por un cementerio de trenes y de barcos: el puerto y las dos estaciones de trenes hacia Tacna (Perú) y hacia La Paz (Bolivia), con lo cual, para poder disfrutar de la playa uno tiene necesariamente que desplazarse hacia los extremos norte y sur de la ciudad.



 

El acceso a pie desde la ciudad hacia las playas del sur es directo ya que se extienden a los pies de la base del morro: Playa El Laucho y un poco más allá Playa La Lisera.


El acceso a pie a la playa norte llamada Playa Chinchorro es un poco complicado pero no imposible, el tema es que la entrada formal a esta playa está en sentido opuesto a como uno la transita, pero vale la pena el esfuerzo de meterse entre caminos desmantelados para poder llegar.



Caminar por la ciudad de Arica me trajo el recuerdo de cuando hace unos 15 años atrás, habiendo pisado por primera vez suelo chileno, transitaba por las calles de Santiago en las cuales había un gendarme en cada esquina, pero si bien hoy esta custodia ciudadana ya no existe, los automovilistas siguen teniendo un profundo respeto por los transeúntes.  Es increíble, pero apenas ven que uno pone un pie en el cordón de la vereda, todos los autos frenan para dejar al peatón cruzar: a la inversa de lo que sucede en Buenos Aires, aquí el peatón tiene prioridad.  Es tan automático el detenimiento total del tránsito cuando tienen un peatón a la vista, que parece parte de un acto mágico en el cual el peatón hipnotiza al conductor.  Un pequeño detalle que hay que tener en cuenta tanto en Chile como en Perú, es que no existe en los edificios el nivel de "planta baja" como sí sucede en Argentina, por lo cual, la planta baja en esos países corresponde sencillamente al primer piso.  


  


No quiero cerrar este capítulo sin dejarles dos recomendaciones para probar: el Pisco chileno y la Albacora a la parrilla, también conocido como pez espada, tiene una carne exquisita.-






 



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( * ) ALOJAMIENTO HOSTAL JARDIN DEL SOL ubicado en pleno centro, atendido con mucha calidez por Doña Sandra, con espacios para compartir y hacer amigos, es un lugar especial si buscás descansar.  Tranquilidad, limpieza y un ambiente muy cuidado son los valores más importantes de este hostal de precios muy accesibles.  http://www.hostaljardindelsol.cl/


 
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martes, 15 de noviembre de 2011

CHILE - CAP 5/8: Arica y sus alrededores

El domingo por la mañana, aprovechamos para ir a conocer la Feria Turística Dominical que se arma sobre la calle Juan Noe abarcando varias cuadras con puestitos que venden alimentos, vestimenta, artículos de perfumería, artículos de ferretería y cuanta otra cosa a uno se le ocurra y no se le ocurra también, a precios realmente bajos.  

En Chile hay que tener en cuenta que lo que uno llama colectivo allá tiene formato de taxi-colectivo, es decir, es un auto de color amarillo compartido entre varios pasajeros que se van subiendo en distintos puntos del recorrido, al que se accede de la misma forma que si fuese un colectivo, haciendo una señal de stop en la parada de la esquina.  Por su parte, los colectivos de línea locales allá se llaman micros.  Como tercera opción existe el taxi privado, donde los precios son más caros que los del taxi amarillo debido a que llevan menos pasajeros. 


Haciendo uso de uno de estos taxis particulares, le pedimos al chofer que nos llevara hacia Azapa pero tomando la ruta sur, es decir, la ruta menos transitada, conocida como la ruta arqueológica.  El costo incluía las paradas necesarias en los puntos claves del camino para poder tomar fotografías desde los miradores a fin de poder observar los Geoglifos, donde se ven representadas caravanas de llamas y figuras antropomorfas realizadas por medio de la acumulación de piedras sobre la ladera de los cerros.  Todo el trayecto sobre este valle es muy interesante porque se ve un aprovechamiento máximo en plantaciones de tomates y olivos sobre unas tierras pobres mejoradas donde el agua es dispensada por goteo.  El resultado final es una especie de oasis longitudinal, donde cada centímetro es aprovechado intensamente. 



Un lugar imperdible para conocer un poco más sobre los pobladores que habitaron y habitan esta región es el Museo Universidad de Tarapacá, ubicado en el Valle de Azapa.  En la Sala Chinchorro de este museo pueden observarse las momias más antiguas del mundo realizadas por medio de una compleja y singular técnica.

Los alrededores del museo son una especie de vergel lleno de flores bajas y árboles enormes en medio de un paisaje completamente desértico.  Al respecto, el terreno contiguo al museo llamó particularmente nuestra atención ya que su fondo se extendía, claramente señalizado, hacia arriba sobre la ladera de la montaña.  Era un terreno rectangular pero desproporcionado en cuanto a su largo y estaba completamente alambrado.  Toda su extensión era un espeso bosque de árboles, arbustos, palmeras y araucarias, formando una especie de angosta alfombra verde que ascendía la ladera de la montaña.  Cuando preguntamos a los lugareños sobre su significado, nos contaron que ese terreno pertenecía a un señor que había fallecido este año y que se trataba de un vivero en el cual el hombre, gracias a su dedicación y abastecimiento de agua, había realizado plantaciones de araucarias en pleno desierto, pero que ya todo estaba en proceso de desertización porque sus hijos no lo continuaron.  


Unos metros más allá, puede visitarse el Cementerio local instalado en la ladera de la montaña, que a pleno rayo de sol, resiste sus colores resguardando cada tumba con un pequeño techito a dos aguas adornado con guirnaldas de frutas y de flores.





A metros de la salida del cementerio hay un punto obligado de visita que no te podés perder: un almuerzo en La Pica del Muertito.  En medio de un paisaje completamente desértico, este lugar es un patio grande cuyo techo está cubierto por un tejido de cañas lo que hace que el lugar, a pesar de tener luz natural, tenga sombra y aire fresco.  Es IMPERDIBLE, el pastel de choclo servido en una casuela de cerámica negra.  Es una delicia total!!!  


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( * ) MUSEO UNIVERSIDAD DE TARAPACA San Miguel de Azapa - Ingreso $2000 http://www.uta.cl/masma/ 

( * ) TAXI PARTICULAR ARICA-AZAPA por ruta sur arqueológica $5000 (servicio con paradas en puntos panorámicos incluidas)

( * ) TAXI-COLECTIVO AZAPA-ARICA por ruta norte $900 (servicio directo sin paradas)




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lunes, 14 de noviembre de 2011

CHILE - CAP 4/8: Arica y su historia

Arica, Chile - lunes, 14 de noviembre de 2011

Perú vuelve a mi una y otra vez.  Estoy en Chile y sin embargo Perú aparece ante mis pasos y revuelve inevitablemente mis recuerdos: al abrir la revista del avión me encontré con una foto de la Costa Verde de Lima y en el Aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benitez, en Santiago de Chile, apenas levanté mi vista, ví un local de Donuts y recordé aquellas noches en Lima, en Larcomar, cuando junto a él solíamos cenar unas donas rellenas de manjar blanco con un gran vaso de café.  

Cuando hace un buen tiempo atrás, le conté a él sobre mis intenciones de viajar hacia Arica, él, siendo limeño, me contó que esta ciudad pertenecía a Perú y que luego de una guerra, pasó a formar parte del territorio de Chile.  En abril de este mismo año, estando ambos en Lima, él me llevó a visitar un lugar en el cual se rendía homenaje a los héroes caídos en esta batalla: la Fortaleza Real Felipe, en El Callao.



La Guerra del Pacífico, así es como se conoció a esta batalla que sucedió en 1880 y que sin embargo hoy, a más de 100 años, permanece todavía a flor de piel.  Tanto del lado de los vencedores, en Chile, como de los vencidos, en Perú, el recuerdo de esta batalla se revive constantemente por medio de la evocación iconográfica.  Sin embargo, cuando me acerqué a la Oficina del Servicio Nacional de Turismo de Arica a solicitar información fehaciente sobre esta batalla para publicar en mi Diario de Viajes, me la negaron argumentando que a los turistas no les interesa ese tipo de información.


Por lo tanto, hago uso del relato oral de este recuerdo, que habla de unos soldados peruanos que se vieron arrinconados en lo alto del Morro de Arica donde fueron abatidos por los soldados chilenos.  Al verse vencido, uno de los generales peruanos, en un gran acto de valentía, para salvaguardar el honor de su pueblo, se lanzó junto a su caballo desde lo alto del morro como puede observarse en esta pintura que se encuentra en el Museo Histórico Regional, en la ciudad peruana de Tacna.

 
Por más que uno quisiera olvidarse de esto, caminar hoy por las calles de Arica implica internarse en un paisaje simbólico que rememora continuamente esa batalla.  Sucede algo muy extraño por ejemplo con el tema de las banderas: si uno asciende a la cima del morro, ahí flamea la bandera chilena, pero si uno se encuentra en la ciudad (a nivel de la base del morro), la bandera que se encuentra en el morro no se vé desde abajo y lo que se vé en lo alto de la ciudad (que se trepa por la ladera del morro) es una bandera peruana, señalando la casa de Bolognesi, el general del ejército peruano.  Un nivel más abajo, sobre la costa del Océano Pacífico, en un edificio de la Armada de Chile, flamea la bandera chilena, por lo cual, hay tres niveles con tres banderas distintas que conjugan espacios diferentes: costa "chilena", ciudad "peruana", morro "chileno".







Al Morro de Arica se asciende directamente a pie, desde la ciudad, tomando la calle Colón.  En el camino, uno puede pasar a conocer otras dos atracciones de la zona que se encuentran ubicadas sobre una misma cuadra: la Casa de Bolognesi y el Museo de Sitio Colón 10.


En la cima del Morro de Arica pueden observarse todavía los restos de las trincheras utilizadas en la guerra y la presencia de cañones todavía en pie.  A lo lejos, como si fuesen coloridos barquitos de juguete flotando en un charco de lluvia, se observa el puerto, donde los barcos están ordenados con una extraña simetría: barcos gemelos están amarrados entre sí formando duplas y tríos.  

 
A los pies del morro puede observarse una lengua de tierra que se interna en el océano: es la ex-Isla Alacrán, hoy convertida en península gracias a estar conectada a tierra firme por medio de un camino pavimentado.  Aquí debajo les dejo una foto actual de la "isla" y una foto que tomé sobre un mapa francés realizado en 1822 desde la Fragata Clorinde donde se ven el morro y la isla a sus pies en su estado original.









La Casa de Bolognesi me llevó nuevamente a conectarme con los recuerdos de mi abril limeño.  No esperaba verla, su presencia me sorprendió de tal manera que el corazón casi se me sale de un salto por la boca.  Inmediatamente me acerqué al hombre y la mujer que estaban en la entrada como si ellos mismos fuesen aliados de mis recuerdos y les pregunté si esta casa era la misma cuya réplica yo había visto en la Fortaleza Real Felipe, en El Callao, en Lima... y mi corazón agregó un par de palabras más que no salieron de mis labios: "aquella tarde, cuando caminaba junto a él..."


Pero ante la duda de todos sobre lo que yo estaba queriendo decir, recordé que llevaba todavía en la memoria de mi cámara las fotos de Lima, las fotos del Real Felipe, las fotos de él.  En seguida revisé la memoria de la cámara y definitivamente encontré las fotos de aquella tarde cuando por primera vez conocí la réplica de la Casa de Bolognesi.  Y ahora estaba ahí, en la casa original en Arica con la foto de su réplica limeña en mis manos... la bandera peruana flameaba en lo alto... el sol lentamente se ocultaba y los recuerdos de aquel abril limeño se arremolinaban como hojas secas de un otoño en mi corazón en una extraña conexión temporal entre estas dos casas: la réplica limeña del pasado y la real arequipeña del presente, a las que sin saberlo, fotografié desde el mismo ángulo ¿O será que tal vez la presencia de la segunda transportó en el tiempo, vía la evocación de recuerdos, hacia la primera?


REPLICA EN LIMA
ORIGINAL EN ARICA



















El Museo de Sitio Colón 10, se trata de un museo instalado en un sector de la ladera del morro donde un arquitecto estaba dirigiendo una obra para construir un hotel debido a la  vista panorámica que se tiene desde su ubicación.  Durante la excavación del terreno su equipo descubrió un cementerio de momias Chinchorro a las cuales decidieron dejar en el mismo lugar de hallazgo pero las resguardaron para su exhibición por medio de la construcción de este museo.


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( * ) AEROPUERTO (Chacalluta) - ARICA traslado en transfer pagué $ 3000 (son unas trafics blancas que se contratan y salen directamente desde el aeropuerto)



( * ) MUSEO DE SITIO COLON 10 pagué $ 2000





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domingo, 13 de noviembre de 2011

CHILE - CAP 3/8: Traficando huevos

Santiago de Chile, Chile - domingo, 13 de noviembre de 2011

Es interesante escuchar a la tripulación y al propio capitán de la aeronave decir "esperamos que disfruten su vuelo"  porque la pregunta inmediata sería ¿a partir de qué cantidad de horas de vuelo uno aprende a disfrutar del viaje en avión?  En mi caso en particular, en algún punto no identificado de mi vida, más que comenzar a disfrutarlo, comencé a aceptarlo como un medio de transporte más y eso me permite relajarme lo suficiente como para leer o dormir sin estar pendiente de las bofetadas que el viento le da a la estructura del avión.

Estábamos ya volando pareja y tranquilamente en lo alto y sin embargo yo no podía salir del susto que me había provocado la posibilidad de perder el avión en el que finalmente me encontraba.  Me dolía la cabeza e intentaba convencerme a mi misma de que ya todo había pasado, que ya podía olvidar ese episodio, pero éste volvía a repetirse una y otra vez en mi mente como un largometraje.

Comencé entonces a recordar la última vez que había estado en Chile: Santiago de Chile, Valparaíso, Viña del Mar, Reñaca.  Y recordé que aquella vez, hace como 15 años atrás, habíamos ingresado a Chile por tierra y nos habíamos encontrado con un estricto control sanitario en relación a los alimentos que transportábamos.  Deduje que esta vez podría ocurrir lo mismo y no me equivoqué.

En cierto momento, el capitán de la aeronave anuncia que estamos a punto de cruzar por sobre La Cordillera de los Andes, lo cual debe leerse entre líneas como: “estamos a punto de cruzar una zona turbulenta”.  De pronto desde el techo del avión, unos pequeños paneles LCD con ruido a robot, se despliegan hacia abajo y comienzan a proyectar una propaganda acerca de ciertas prohibiciones migratorias en pos de proteger su prestigio y posicionamiento en el mercado mundial. La propaganda se centraba principalmente en la prohibición del ingresar al país con alimentos de origen animal y de origen vegetal ya que esto podía poner en riesgo la sanidad agrícola y forestal del país.  

Unos minutos más tarde, una azafata me entrega una especie de "declaración jurada" donde debo declarar si estoy transportando alimentos de origen animal o de origen vegetal en mi equipaje.  Hice un recuento rápido en mi mente de las pocas cosas alimenticias que esta vez estaba transportando (justamente por este mismo motivo) y concluí que debía declarar el paquete de yerba para mate que llevaba en la mochila... y en cuanto recordé la mochila, recordé por asociación LOS DOS HUEVOS!!!

Había despachado la mochila grande en la bóveda del avión y me había olvidado de sacar los huevos que había guardado de apuro en el bolsillo superior y ahora estaba a ingresar a un país para quien este descuido mio significaba un riesgo sanitario nacional!!!  Aterrizando con dos huevos duros en la mochila, estaba poniendo en riesgo no sólo el prestigio económico del país sino que estaba poniendo en riesgo a todo el sistema agrícola y forestal chileno!!!  En este contexto eran más peligrosos mis dos huevos de gallina que una pepita de uranio!!!

Y lo peor del caso es que tanto la propaganda como la declaración jurada decían que si uno transportaba este tipo de productos, el costo de la multa a pagar superaba ampliamente el dinero que yo transportaba en mi bolsillo con lo cual, estos dos huevos duros se habían transformado rápidamente en mi mochila en los míticos y famosos "huevos de la gallina de oro": la multa superaba incluso ampliamente su propio valor.

¿Qué hacer en un momento como este?  Bueno, eso fue lo que yo también me pregunté.  Lo primero que se me ocurrió fue apurarme para recibir mi mochila lo antes posible.  Una vez que la tuve en mis manos -y con ella a los dos huevos-, busqué un baño como para entrar y tirarlos, pero, no había baño alguno.

Como segunda opción busqué directamente un tacho de basura en el hall, pero tampoco había tacho alguno a mi alrededor.  Caminé por el hall hacia la máquina de rayos x con mi mochila en la espalda hasta que unos metros antes de la máquina divisé un tacho y cuando pude acercarme unos metros más, junto al tacho divisé un cartel que decía algo así como "Su última oportunidad.  Deposite aquí sus alimentos".  Era ahora o nunca.  Me quedé junto al tacho, me desprendí la mochila, la coloqué en el piso y cuando estaba abriendo el bolsillo donde transportaba los huevos se me acercó un hombre de seguridad y me preguntó:

-¿Qué lleva ahí señorita?

Y un ataque de sincericidio se apoderó de mi.
-Nada, llevo dos huevos... iba a comerlos en la cena y me los olvidé en la mochila... ahora los estoy por tirar...  porque no quiero tener problemas...

Tomé la bolsa transparente, con los huevos envueltos en servilletitas de papel blanco y mientras se los mostraba entre mis manos, a plena luz, delante de todas las cámaras de seguridad, le dije con toda seriedad algo que sonaba cómico pero que era literalmente real:
-por favor, no quiero que me acusen de traficante de huevos

La frase me salió del alma, en un tono entre congojo y preocupación.  El tipo se cubrió la cara con las manos de la risa que le provocó la situación y para empeorar la comicidad del momento me preguntó si lo huevos venían crudos o cocidos!!!  En ese momento sentí que me sacaba un peso de encima, era como estar confesando un pecado y por el recurso al ridículo, estaba obteniendo el perdón.  Por suerte, nos terminamos riendo los dos y finalmente me dejaron pasar los huevos por migraciones por haber viajado hervidos.

Terminé mis trámites y ya en el hall principal, a la espera de mi segundo vuelo, decidí la mejor de todas mis jugadas: me comí la evidencia... me comí los dos huevos.-



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