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jueves, 17 de noviembre de 2011

CHILE - CAP 7/8: Arica y sus playas


Creo que una de las cosas que más disfruté de esta ciudad fue la posibilidad de moverme de un lado al otro simplemente a pie.

Caminando completamente sola por la costanera en sentido sur a las 8:30 de la mañana, podía disfrutar de un paraíso que era absolutamente mío: el aroma del Océano Pacífico, el sonido de las aves, la pureza del aire, los vaivenes de las olas y los rayos de sol apenas asomando detrás de la Cordillera de la Costa.  No podía más que sentirme privilegiada de vivir con esa intensidad cada amanecer, y a la vez, no podía dejar de sentirme pequeña en medio de esa inmensidad. 

Si bien Arica mira hacia el mar, la costa frontal está tapada por un cementerio de trenes y de barcos: el puerto y las dos estaciones de trenes hacia Tacna (Perú) y hacia La Paz (Bolivia), con lo cual, para poder disfrutar de la playa uno tiene necesariamente que desplazarse hacia los extremos norte y sur de la ciudad.



 

El acceso a pie desde la ciudad hacia las playas del sur es directo ya que se extienden a los pies de la base del morro: Playa El Laucho y un poco más allá Playa La Lisera.


El acceso a pie a la playa norte llamada Playa Chinchorro es un poco complicado pero no imposible, el tema es que la entrada formal a esta playa está en sentido opuesto a como uno la transita, pero vale la pena el esfuerzo de meterse entre caminos desmantelados para poder llegar.



Caminar por la ciudad de Arica me trajo el recuerdo de cuando hace unos 15 años atrás, habiendo pisado por primera vez suelo chileno, transitaba por las calles de Santiago en las cuales había un gendarme en cada esquina, pero si bien hoy esta custodia ciudadana ya no existe, los automovilistas siguen teniendo un profundo respeto por los transeúntes.  Es increíble, pero apenas ven que uno pone un pie en el cordón de la vereda, todos los autos frenan para dejar al peatón cruzar: a la inversa de lo que sucede en Buenos Aires, aquí el peatón tiene prioridad.  Es tan automático el detenimiento total del tránsito cuando tienen un peatón a la vista, que parece parte de un acto mágico en el cual el peatón hipnotiza al conductor.  Un pequeño detalle que hay que tener en cuenta tanto en Chile como en Perú, es que no existe en los edificios el nivel de "planta baja" como sí sucede en Argentina, por lo cual, la planta baja en esos países corresponde sencillamente al primer piso.  


  


No quiero cerrar este capítulo sin dejarles dos recomendaciones para probar: el Pisco chileno y la Albacora a la parrilla, también conocido como pez espada, tiene una carne exquisita.-






 



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( * ) ALOJAMIENTO HOSTAL JARDIN DEL SOL ubicado en pleno centro, atendido con mucha calidez por Doña Sandra, con espacios para compartir y hacer amigos, es un lugar especial si buscás descansar.  Tranquilidad, limpieza y un ambiente muy cuidado son los valores más importantes de este hostal de precios muy accesibles.  http://www.hostaljardindelsol.cl/


 
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martes, 15 de noviembre de 2011

CHILE - CAP 5/8: Arica y sus alrededores

El domingo por la mañana, aprovechamos para ir a conocer la Feria Turística Dominical que se arma sobre la calle Juan Noe abarcando varias cuadras con puestitos que venden alimentos, vestimenta, artículos de perfumería, artículos de ferretería y cuanta otra cosa a uno se le ocurra y no se le ocurra también, a precios realmente bajos.  

En Chile hay que tener en cuenta que lo que uno llama colectivo allá tiene formato de taxi-colectivo, es decir, es un auto de color amarillo compartido entre varios pasajeros que se van subiendo en distintos puntos del recorrido, al que se accede de la misma forma que si fuese un colectivo, haciendo una señal de stop en la parada de la esquina.  Por su parte, los colectivos de línea locales allá se llaman micros.  Como tercera opción existe el taxi privado, donde los precios son más caros que los del taxi amarillo debido a que llevan menos pasajeros. 


Haciendo uso de uno de estos taxis particulares, le pedimos al chofer que nos llevara hacia Azapa pero tomando la ruta sur, es decir, la ruta menos transitada, conocida como la ruta arqueológica.  El costo incluía las paradas necesarias en los puntos claves del camino para poder tomar fotografías desde los miradores a fin de poder observar los Geoglifos, donde se ven representadas caravanas de llamas y figuras antropomorfas realizadas por medio de la acumulación de piedras sobre la ladera de los cerros.  Todo el trayecto sobre este valle es muy interesante porque se ve un aprovechamiento máximo en plantaciones de tomates y olivos sobre unas tierras pobres mejoradas donde el agua es dispensada por goteo.  El resultado final es una especie de oasis longitudinal, donde cada centímetro es aprovechado intensamente. 



Un lugar imperdible para conocer un poco más sobre los pobladores que habitaron y habitan esta región es el Museo Universidad de Tarapacá, ubicado en el Valle de Azapa.  En la Sala Chinchorro de este museo pueden observarse las momias más antiguas del mundo realizadas por medio de una compleja y singular técnica.

Los alrededores del museo son una especie de vergel lleno de flores bajas y árboles enormes en medio de un paisaje completamente desértico.  Al respecto, el terreno contiguo al museo llamó particularmente nuestra atención ya que su fondo se extendía, claramente señalizado, hacia arriba sobre la ladera de la montaña.  Era un terreno rectangular pero desproporcionado en cuanto a su largo y estaba completamente alambrado.  Toda su extensión era un espeso bosque de árboles, arbustos, palmeras y araucarias, formando una especie de angosta alfombra verde que ascendía la ladera de la montaña.  Cuando preguntamos a los lugareños sobre su significado, nos contaron que ese terreno pertenecía a un señor que había fallecido este año y que se trataba de un vivero en el cual el hombre, gracias a su dedicación y abastecimiento de agua, había realizado plantaciones de araucarias en pleno desierto, pero que ya todo estaba en proceso de desertización porque sus hijos no lo continuaron.  


Unos metros más allá, puede visitarse el Cementerio local instalado en la ladera de la montaña, que a pleno rayo de sol, resiste sus colores resguardando cada tumba con un pequeño techito a dos aguas adornado con guirnaldas de frutas y de flores.





A metros de la salida del cementerio hay un punto obligado de visita que no te podés perder: un almuerzo en La Pica del Muertito.  En medio de un paisaje completamente desértico, este lugar es un patio grande cuyo techo está cubierto por un tejido de cañas lo que hace que el lugar, a pesar de tener luz natural, tenga sombra y aire fresco.  Es IMPERDIBLE, el pastel de choclo servido en una casuela de cerámica negra.  Es una delicia total!!!  


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( * ) MUSEO UNIVERSIDAD DE TARAPACA San Miguel de Azapa - Ingreso $2000 http://www.uta.cl/masma/ 

( * ) TAXI PARTICULAR ARICA-AZAPA por ruta sur arqueológica $5000 (servicio con paradas en puntos panorámicos incluidas)

( * ) TAXI-COLECTIVO AZAPA-ARICA por ruta norte $900 (servicio directo sin paradas)




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lunes, 14 de noviembre de 2011

CHILE - CAP 4/8: Arica y su historia

Arica, Chile - lunes, 14 de noviembre de 2011

Perú vuelve a mi una y otra vez.  Estoy en Chile y sin embargo Perú aparece ante mis pasos y revuelve inevitablemente mis recuerdos: al abrir la revista del avión me encontré con una foto de la Costa Verde de Lima y en el Aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benitez, en Santiago de Chile, apenas levanté mi vista, ví un local de Donuts y recordé aquellas noches en Lima, en Larcomar, cuando junto a él solíamos cenar unas donas rellenas de manjar blanco con un gran vaso de café.  

Cuando hace un buen tiempo atrás, le conté a él sobre mis intenciones de viajar hacia Arica, él, siendo limeño, me contó que esta ciudad pertenecía a Perú y que luego de una guerra, pasó a formar parte del territorio de Chile.  En abril de este mismo año, estando ambos en Lima, él me llevó a visitar un lugar en el cual se rendía homenaje a los héroes caídos en esta batalla: la Fortaleza Real Felipe, en El Callao.



La Guerra del Pacífico, así es como se conoció a esta batalla que sucedió en 1880 y que sin embargo hoy, a más de 100 años, permanece todavía a flor de piel.  Tanto del lado de los vencedores, en Chile, como de los vencidos, en Perú, el recuerdo de esta batalla se revive constantemente por medio de la evocación iconográfica.  Sin embargo, cuando me acerqué a la Oficina del Servicio Nacional de Turismo de Arica a solicitar información fehaciente sobre esta batalla para publicar en mi Diario de Viajes, me la negaron argumentando que a los turistas no les interesa ese tipo de información.


Por lo tanto, hago uso del relato oral de este recuerdo, que habla de unos soldados peruanos que se vieron arrinconados en lo alto del Morro de Arica donde fueron abatidos por los soldados chilenos.  Al verse vencido, uno de los generales peruanos, en un gran acto de valentía, para salvaguardar el honor de su pueblo, se lanzó junto a su caballo desde lo alto del morro como puede observarse en esta pintura que se encuentra en el Museo Histórico Regional, en la ciudad peruana de Tacna.

 
Por más que uno quisiera olvidarse de esto, caminar hoy por las calles de Arica implica internarse en un paisaje simbólico que rememora continuamente esa batalla.  Sucede algo muy extraño por ejemplo con el tema de las banderas: si uno asciende a la cima del morro, ahí flamea la bandera chilena, pero si uno se encuentra en la ciudad (a nivel de la base del morro), la bandera que se encuentra en el morro no se vé desde abajo y lo que se vé en lo alto de la ciudad (que se trepa por la ladera del morro) es una bandera peruana, señalando la casa de Bolognesi, el general del ejército peruano.  Un nivel más abajo, sobre la costa del Océano Pacífico, en un edificio de la Armada de Chile, flamea la bandera chilena, por lo cual, hay tres niveles con tres banderas distintas que conjugan espacios diferentes: costa "chilena", ciudad "peruana", morro "chileno".







Al Morro de Arica se asciende directamente a pie, desde la ciudad, tomando la calle Colón.  En el camino, uno puede pasar a conocer otras dos atracciones de la zona que se encuentran ubicadas sobre una misma cuadra: la Casa de Bolognesi y el Museo de Sitio Colón 10.


En la cima del Morro de Arica pueden observarse todavía los restos de las trincheras utilizadas en la guerra y la presencia de cañones todavía en pie.  A lo lejos, como si fuesen coloridos barquitos de juguete flotando en un charco de lluvia, se observa el puerto, donde los barcos están ordenados con una extraña simetría: barcos gemelos están amarrados entre sí formando duplas y tríos.  

 
A los pies del morro puede observarse una lengua de tierra que se interna en el océano: es la ex-Isla Alacrán, hoy convertida en península gracias a estar conectada a tierra firme por medio de un camino pavimentado.  Aquí debajo les dejo una foto actual de la "isla" y una foto que tomé sobre un mapa francés realizado en 1822 desde la Fragata Clorinde donde se ven el morro y la isla a sus pies en su estado original.









La Casa de Bolognesi me llevó nuevamente a conectarme con los recuerdos de mi abril limeño.  No esperaba verla, su presencia me sorprendió de tal manera que el corazón casi se me sale de un salto por la boca.  Inmediatamente me acerqué al hombre y la mujer que estaban en la entrada como si ellos mismos fuesen aliados de mis recuerdos y les pregunté si esta casa era la misma cuya réplica yo había visto en la Fortaleza Real Felipe, en El Callao, en Lima... y mi corazón agregó un par de palabras más que no salieron de mis labios: "aquella tarde, cuando caminaba junto a él..."


Pero ante la duda de todos sobre lo que yo estaba queriendo decir, recordé que llevaba todavía en la memoria de mi cámara las fotos de Lima, las fotos del Real Felipe, las fotos de él.  En seguida revisé la memoria de la cámara y definitivamente encontré las fotos de aquella tarde cuando por primera vez conocí la réplica de la Casa de Bolognesi.  Y ahora estaba ahí, en la casa original en Arica con la foto de su réplica limeña en mis manos... la bandera peruana flameaba en lo alto... el sol lentamente se ocultaba y los recuerdos de aquel abril limeño se arremolinaban como hojas secas de un otoño en mi corazón en una extraña conexión temporal entre estas dos casas: la réplica limeña del pasado y la real arequipeña del presente, a las que sin saberlo, fotografié desde el mismo ángulo ¿O será que tal vez la presencia de la segunda transportó en el tiempo, vía la evocación de recuerdos, hacia la primera?


REPLICA EN LIMA
ORIGINAL EN ARICA



















El Museo de Sitio Colón 10, se trata de un museo instalado en un sector de la ladera del morro donde un arquitecto estaba dirigiendo una obra para construir un hotel debido a la  vista panorámica que se tiene desde su ubicación.  Durante la excavación del terreno su equipo descubrió un cementerio de momias Chinchorro a las cuales decidieron dejar en el mismo lugar de hallazgo pero las resguardaron para su exhibición por medio de la construcción de este museo.


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( * ) AEROPUERTO (Chacalluta) - ARICA traslado en transfer pagué $ 3000 (son unas trafics blancas que se contratan y salen directamente desde el aeropuerto)



( * ) MUSEO DE SITIO COLON 10 pagué $ 2000





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